Ever... Y parece que a mi, tampoco nunca se me quitará lo estúpido. Últimamente, había adorado los miércoles, los esperaba con ansias y me hacían bastante feliz. La razón: tenía un encuentro seguro con mi ahora único lector. Chocolate wings, rol, peli en mi casa y porquerías. Diversión asegurada. Cómo las dos primeras veces, era algo tedioso ir a la tienda por porquerías, los miércoles siguientes, procuré tener todo listo, variando cada semana: donas, pizza, nuggets, chela... Una excelente anfitriona diría yo.
Todo cambió hoy, miércoles por supuesto. En primer lugar, me aseguré de tener el videojuego que el joven quería jugar. Claro, como no soy hija de Azcarraga, tuve que dejar el mío en la tienda. Y claro, faltaban las porquerías, así que un rol por el superama y listo: bones y pizza de cuatro quesos. Además, no había comido en toda la tarde, pa´ que me entrara la pizza. ¿Y qué paso? Que el joven no viene. (carita en estado de shock).
Y me deprime en verdad. Cada quien puede hacer lo que sea. Pero no con el tiempo de las demás personas. El motivo por el que no viene, es porque no tiene auto. (carita en estado de shock). Es que yo no sabía que para ver a alguien, necesito ir en carro. ¡Digo, no se como he hecho toda mi vida!. Pero misteriosamente he logrado ir a trabajar, a la escuela, a casa de mis amigos, a muchos lados, sin auto. ¡Un aplauso para mi!. Bueno, todavía viviera suuuuuuuper lejos, va, pues si, se complica. Pero no.
Por lo menos a mi, no se me hace motivo suficiente. Es que simplemente, YO no lo haría. Pero pues yo siempre he sido bastante idiota. Y me cuesta trabajo creer que las pequeñas cosas que uno hace por los demás no tengan ningún mérito. Me ha pasado así mil veces. Una el sábado pasado, por cierto.
Lo que sí, es que yo nunca voy a dejar de ser la idiota que siempre he sido. Simplemente seré idiota con personas que nunca han abusado de eso.
Así que mientras, no más miércoles divertidos. Aunque por lo menos mi madre era feliz, porque arreglaba mi cuarto. No más buenpedez innecesaria. No soy la mejor. Ni quiero serlo.
Mientras, saltaré un millón de veces en un juego que detesto... A ver si me deja pasar de nivel y le agarro el gusto.
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