Había abandonado mi blog, y mi único lector reclamaba que volviera. Pero estos días fue (sin acento) un poco difícil para mi escribir. Me sentaba frente a mi lap con un café y un batallón de cigarros, y escribía, y borraba, y volvía a escribir, y borraba... Esto, porque había cosas que no quería que se supieran. No era capaz de hacer algunas revelaciones, a pesar que sé que sólo tengo un lector, y no me importaría que leyera... ¿Entonces? Sí, tengo mucho por decir, casi siempre, pero empecé a pensar en las cosas que se dicen. ¿Qué está mal y que está bien decir? Algunas cosas se callan por siempre, otas sólo se cuentan a algunas personas, y otras se divulgan así nada más... Yo soy especialista en divulgar cosas, y tal vez por eso, ahora quiero tener más cuidado. He tenido algunos problemas con eso. Claro, a mi me encantaría decirlo t-o-d-o, sin temor a nada. Pero la mayoría de la gente es hipócrita o se ofende por escuchar cierto tipo de cosas... Entonces uno se va llenando de una inmensidad de cosas que se quedan sin decir. Se empieza a ser, hasta cierto punto, deshonesto... Deshonesto con los demás, porque siempre hay miedos... ¿Qué va a pensar sí digo tal? ¿Qué tal que no está de acuerdo conmigo? ¿Qué tal que me bota? ¿Qué sí me rechaza?... Mejor no lo digo... Y deshonesto con uno mismo. Uno cree que por no decir las cosas, no se compromete a nada. Ya no hay por qué dar el paso siguiente. Y, en cuanto a las relaciones, de cualquier tipo, uno anda por la vida callando cosas y cubriendólas con otras, otras que suenan más bonitas y que hacen que las relaciones fluyan sin problemas... Y que no trasciendan.
Claro que no pasa así siempre. En otras ocasiones, hay revelaciones. Que uno no esperaba escuchar. Hay unas que se sabían desde siempre, pero nunca se habían dicho y hay otras grandes, que a pesar de que impactan al escucharlas, no tienen resonancia. Y así se quedan, como un recuerdo de algo bueno. Entonces, ¿qué caso tiene que esas grandes cosas hayan sido descubiertas?. Yo ya no entiendo a la gente. Porque no siempre quieren decir lo que están poniendo en palabras. Y hay que estarle buscando lo verdadero. ¡Qué hueva!. Y lo clásico: "me dijo tal y le creo" y ¡oh desilusión! y viceversa, "me dijo esto, pero yo creo que quería decir aquello" y falsas esperanzas. Hay que encontrarle el modo a la manera de hablar de la gente. Porque sí no, la comunicación se pierde totalmente.
Mientras tanto, yo ya no me preocupo tanto por eso. Las palabras que usa la gente, es sólo lo que escucho, sin procesarlas ni añadir algunas cosas por mi conveniencia. Estoy harta de tratar de entender a la gente. No me importa por qué dijo x cuando en verdad quería decir y. Me vale, porque existen todas las palabras para decir todas las cosas. Y yo no me ofendo. Por nada, no me tienen que adornar las cosas, ni yo tengo por qué hacerlo. Y odio que me mientan para tratar de sacar ventaja de mi, porque sí alguien quiere algo, lo que sea, puede decírmelo, con las palabras exactas, y no me ofendo, simplemente decido.
El verdadero problema, por el cual borraba todo lo que escribía, es porque quiero que todas mis revelaciones, tengan resonancia. Una gran resonancia. Para todos los que me rodean. Quiero aprender a ser más honesta conmigo y con los demás. Quiero decir todas las cosas que siento, y que en verdad importen. Detestaría que después de esta revelación, alguna de mis palabras tuviera aunque sea un poquititito de mentira.
Quiero que de ahora en adelante, todas las cosas que diga y escuche, tengan una verdadera razón de asentarse en palabras....
Claro que no pasa así siempre. En otras ocasiones, hay revelaciones. Que uno no esperaba escuchar. Hay unas que se sabían desde siempre, pero nunca se habían dicho y hay otras grandes, que a pesar de que impactan al escucharlas, no tienen resonancia. Y así se quedan, como un recuerdo de algo bueno. Entonces, ¿qué caso tiene que esas grandes cosas hayan sido descubiertas?. Yo ya no entiendo a la gente. Porque no siempre quieren decir lo que están poniendo en palabras. Y hay que estarle buscando lo verdadero. ¡Qué hueva!. Y lo clásico: "me dijo tal y le creo" y ¡oh desilusión! y viceversa, "me dijo esto, pero yo creo que quería decir aquello" y falsas esperanzas. Hay que encontrarle el modo a la manera de hablar de la gente. Porque sí no, la comunicación se pierde totalmente.
Mientras tanto, yo ya no me preocupo tanto por eso. Las palabras que usa la gente, es sólo lo que escucho, sin procesarlas ni añadir algunas cosas por mi conveniencia. Estoy harta de tratar de entender a la gente. No me importa por qué dijo x cuando en verdad quería decir y. Me vale, porque existen todas las palabras para decir todas las cosas. Y yo no me ofendo. Por nada, no me tienen que adornar las cosas, ni yo tengo por qué hacerlo. Y odio que me mientan para tratar de sacar ventaja de mi, porque sí alguien quiere algo, lo que sea, puede decírmelo, con las palabras exactas, y no me ofendo, simplemente decido.
El verdadero problema, por el cual borraba todo lo que escribía, es porque quiero que todas mis revelaciones, tengan resonancia. Una gran resonancia. Para todos los que me rodean. Quiero aprender a ser más honesta conmigo y con los demás. Quiero decir todas las cosas que siento, y que en verdad importen. Detestaría que después de esta revelación, alguna de mis palabras tuviera aunque sea un poquititito de mentira.
Quiero que de ahora en adelante, todas las cosas que diga y escuche, tengan una verdadera razón de asentarse en palabras....

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