Ahora que estoy sin muchas cosas que hacer, estoy dedicándole varias horas al día a aprender alemán. Esto, es porque espero irme a las uruapans y quiero darme a entender. En realidad quería aprender holandés, por aquello de Amsterdam, pero asegun que el holandés es una mezcla de inglés y alemán, tons es un plus hablar otro idioma. Es bastante difícil. No tiene muchas reglas y hay que aprender casi todas las palabras con su plural y sus declinaciones. Por lo pronto, ya domino los artículos y algunas cosas de los sustantivos. Estoy en eso de los pronombres personales. Ahí vamos. Lo que sí es que me impresiona como he ido perdidendo esa capacidad que me hizo la vida fácil hasta la prepa, me cuesta mucho más trabajo aprender y memorizar palabras, y ahora ando relacionando todas las palabras con cosas... Hago repeticiones de las palabras y su traducción y aún así se me olvidan algunas.
La mala noticia es que hoy me volvió a dar. Volví a sentir lo mismo que hace dos años. Esos dolores espantosos en la espalda y en la pierna que no me dejan caminar.
Todo había marchado bien. El fin de semana estuvo bastante buena onda. El domingo fue el mejor día, a pesar de que dejé plantada a la muñe y no fui a las bicis. Pero Suri me habló para que fueramos al cine. Y convoqué también a Daniel. Una gran tarde con grandes amigos con los que no estaba desde hace tiempo. Muchas vueltas, muchas risas, muchos buenos recuerdos que quedarán. Además, obtuve una bolsa grande de mix up gracias a mi gran compra!!!. Fui muy feliz... Ah! y comimos un nopal dulce. Raro-rico. Después, Petra, a la que prometí no volver a ver (:S), me obligó a caminar 40 minutos hacia mi casa y vimos "La princesa y el guerrero", con la que nacieron mis dudas y mis ganas de hablar otro idioma. Un gran día para cerrar un buen fin de semana...
Pero hoy, me mal alimentaron en sanborn´s, me hicieron jetas y mejor huí al refugio que ha sido mi cuarto desde hace unos días. Y tomé café, y repasé mis clases de alemán, hasta que de repente... RAZ!!! Ahí estaba el maldito dolor. Llorar y llorar. Me cuesta mucho trabajo todavía superar mi enfermedad. Así que lloro de dolor y desesperación y pena... Lo peor es que estoy sintiendo exactamente igual que los primeros días. Es horrible, una hora con una compresa caliente y después a hacer unos ejercicios que en esos momentos más bien parecen castigo. Y nadie que esté ahí para decirme que todo va a estar bien y llevarme a mi terapia de viejita pa volver a la normalidad. Hoy por primera vez extrañé al Tocino. Y recordé como fue la única persona que estuvo en todo momento para ayudarme mientras yo no podía ni estar en pie. El único que me cuidó excelentemente y me llevaba al doctor y me compraba las medicinas y llevaba a mi perro al parque y me hacía de comer con los gramos exactos de mi dieta y me hacía masajes y me alentaba a hacer diario mis ejercicios y me vió tirada en el piso de mi garage porque yo nada más no podía caminar. Y nunca huyó. Y no entiendo en que momento se desvirtuó todo como para hablarnos como los últimos días. Así que le hablé, y traté de que todo estuviera bien, pero terminamos gritándonos y colgándonos el telefóno como todas las últimas veces. Y decidí por fin quitar todas sus fotos de mi pared, nada más para no confundir las cosas. Agradezco mucho que haya estado ahí. Soportando todo. Mis gritos y mis dolores y mis llantos incesantes. Agradezco todos los buenos momentos que tuvimos juntos. Porque nadie me ha querido como él. Nadie habia sido capaz de soportarme y estar siempre ahí. En todo momento, en las buenas y en las malas. Aún no sé que fue lo que paso. Lo que si sé, es que hoy, estoy segura de que todo acabó.
La mala noticia es que hoy me volvió a dar. Volví a sentir lo mismo que hace dos años. Esos dolores espantosos en la espalda y en la pierna que no me dejan caminar.
Todo había marchado bien. El fin de semana estuvo bastante buena onda. El domingo fue el mejor día, a pesar de que dejé plantada a la muñe y no fui a las bicis. Pero Suri me habló para que fueramos al cine. Y convoqué también a Daniel. Una gran tarde con grandes amigos con los que no estaba desde hace tiempo. Muchas vueltas, muchas risas, muchos buenos recuerdos que quedarán. Además, obtuve una bolsa grande de mix up gracias a mi gran compra!!!. Fui muy feliz... Ah! y comimos un nopal dulce. Raro-rico. Después, Petra, a la que prometí no volver a ver (:S), me obligó a caminar 40 minutos hacia mi casa y vimos "La princesa y el guerrero", con la que nacieron mis dudas y mis ganas de hablar otro idioma. Un gran día para cerrar un buen fin de semana...
Pero hoy, me mal alimentaron en sanborn´s, me hicieron jetas y mejor huí al refugio que ha sido mi cuarto desde hace unos días. Y tomé café, y repasé mis clases de alemán, hasta que de repente... RAZ!!! Ahí estaba el maldito dolor. Llorar y llorar. Me cuesta mucho trabajo todavía superar mi enfermedad. Así que lloro de dolor y desesperación y pena... Lo peor es que estoy sintiendo exactamente igual que los primeros días. Es horrible, una hora con una compresa caliente y después a hacer unos ejercicios que en esos momentos más bien parecen castigo. Y nadie que esté ahí para decirme que todo va a estar bien y llevarme a mi terapia de viejita pa volver a la normalidad. Hoy por primera vez extrañé al Tocino. Y recordé como fue la única persona que estuvo en todo momento para ayudarme mientras yo no podía ni estar en pie. El único que me cuidó excelentemente y me llevaba al doctor y me compraba las medicinas y llevaba a mi perro al parque y me hacía de comer con los gramos exactos de mi dieta y me hacía masajes y me alentaba a hacer diario mis ejercicios y me vió tirada en el piso de mi garage porque yo nada más no podía caminar. Y nunca huyó. Y no entiendo en que momento se desvirtuó todo como para hablarnos como los últimos días. Así que le hablé, y traté de que todo estuviera bien, pero terminamos gritándonos y colgándonos el telefóno como todas las últimas veces. Y decidí por fin quitar todas sus fotos de mi pared, nada más para no confundir las cosas. Agradezco mucho que haya estado ahí. Soportando todo. Mis gritos y mis dolores y mis llantos incesantes. Agradezco todos los buenos momentos que tuvimos juntos. Porque nadie me ha querido como él. Nadie habia sido capaz de soportarme y estar siempre ahí. En todo momento, en las buenas y en las malas. Aún no sé que fue lo que paso. Lo que si sé, es que hoy, estoy segura de que todo acabó.

1 comentarios:
Wow, sin duda esta ha sido tu entrada más fuerte. Te juro que hasta se me puso la piel chinita. Si fuera una ficción pensaría que está increíble la emoción que pusiste en ese escrito, pero al ser una realidad me pone bastante triste. Sobre todo porque se que yo he sido del grupo que te ha fallado...
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