Gracias al blog de la morsa, realicé una prueba para saber que tan nerd soy.
He aquí el resultado:
Cosa que en verdad no creo. Y no porque me moleste, si no porque toda mi vida he identificado a los nerds por como visten, por su uso de algunas palabras, por su agílidad de relacionar momentos con teorías, por sus amigos... y por otros detalles. Y jamás me he identificado con ellos. Debo decir que me fascinan, adoro su pasión.
Yo más bien me había catalogado como ñoña. Hasta que el Diccionario de la RAE me llevó por el buen camino y me hizo ver que ni soy de poca sustancia, ni tengo corto ingenio, y que mucho menos estoy caduca ni chocha. Ahora que me descarté de la categoría de la ñoñez, quedé vagando gracias a ésta creciente necesidad de etiquetar a las personas.
¡Y vaya qué necesidad!. Wikipedia me informa que dentro del estereotipo nerd, hay cuatro categorías, y que además, alguien ya se tomó el tiempo de diferenciarlos de los geeks y los frikis...
¡Con tantas acepciones es casi imposible no caer dentro del estereotipo!
Yo sólo soy una persona que quiere saber. De lo más que se pueda. Y me gusta investigar y crear. Pero en algunos puntos me alejo de los nerds, o por lo menos de los nerds como yo los he identificado: adoro la fiesta y nunca duermo, ni mucho menos me levanto temprano. No como bien (a pesar de que ya bajé cinco kilos, uju!!!!), digo muchas groserías, fumo, tomo alcohol, y dos de mis grandes amores son la coca cola y el café.
Yo sé que este test no debió de haber provocado en mí otra cosa más que risa, pero ya saben que todo me lo tomo muy a pecho. Y ahora sólo estoy tratando de saber en cual estereótipo encajaría perfectamente...

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