Uuuufffff!!! Muchas cosas se quedaron sin decir, pero seguimos en la racha de los buenos momentos. La Navidad la pasé bastante tranquila debido a que traía la boda de Nan a cuestas. Y otras fiestecillas y reuniones y cenas y mil cosas que la Muñe se empeñaba en realizar antes de que terminara el año. Aún nos queda por organizar la fiesta de despedida de nuestro Mao antes de que se nos vaya a las Uruapans. Ay! Extrañaba tanto estas cosas: no más pa que no diga la Muñe que las cosas a su regreso iban a cambiar…
Y bueno, pues escribo esto la madrugada de un sábado, son apenas las dos de la mañana y estoy por irme a dormir. Raro. Rarísimo. Pero es que estoy en Chilpancingo, llegué hoy o ayer, o algo así, ya ven que los días no me pasan sí no duermo. Y es que pa mi bienvenida y pa recordar los viejos tiempos, nos fuimos toda la bandita a conbeber. Y tengo que decir que la noche pintaba bastante tranquila entre bacardí y bacardí. Y parecía que todo terminaría pronto, ya que algunos tenían que levantarse temprano para ir a trabajar. Y fuimos a un lugarsucho llamado “El Charco del Indio”, donde no me pudieron vender un Bombay tonic porque no tenían el precio… pero los idiotas lo tenían en la barra. Bueno, y de repente, que ya nos vamos… y yo así de uy que aguados. Y sí, nos fuimos a “La Huerta”, un cervecentro-estacionamiento donde nos pasamos la noche brindando por cualquier cosa, y cuando digo cualquier, me refiero a que aproximadamente cada tercer palabra era merecedora que decir salud, evidentemente las chelas se nos estaban trepando cada vez más. Y lo siento por “el Tino” que tuvo que aguantarnos toda la noche siendo los últimos clientes… pero que no joda, hasta eso le toco aventón. De ahí nos fuimos a un oxxo por las últimas chelas de la noche. Y pa casa de mi primo. De los diez que empezamos la noche, ya no más quedábamos cuatro. Y empezaba a amanecer. Por cierto Petrita, juro que no sabía que era sábado y por eso tuve la osadía de marcarte a las siete de la mañana, a según yo pa alegrarte tu camino al trabajo… L. También lo siento por el arbolito de Navidad de mi primo al que le tire cuatro cervezas encima… Y como ya era de mañana, y mi primo y Oscar habían decidido no ir a trabajar, pos que nos vamos a nadar. Claro, sólo a mi se me ocurriría insistir tanto para tal cosa. Pero igual los convencí y despertamos a los otros primos pa emprender nuestro camino. Y en algún momento se les ocurrió comprar una botella de whiskey pa seguirla en Jacarandas. Llegamos, el agua estaba taaaan fría. Y el sol empezaba a calentar. Pero aún así todos fuimos valientes y nos metimos a la alberca. Uno de los mejores bajapedas que he conocido. Pero así como nos la bajó, nos robó la energía que nos quedaba… Y morimos en pleno sol. Así que me quemé de lo lindo, pero nada más la mitad que no me alcanzaba a cubrir la palapa. Sólo mi primo César tuvo los suficientes azules de abrir la de whiskey y beber… Yo seguí nadando. Hasta las dos de la tarde. Porque además teníamos que prepararnos pa la boda de no se quien. Moría de hambre. De vuelta en casa de mi abuela, me eché una sopa de pasta súper calientita con mucho queso “en trozo” (jajajajajajajajaja). Delicioso. Y decidí que era mejor descansar un poco en vez de ir a la boda, ya que según, la noche del sábado sería muy similar a la del viernes. Me bañe, estuvimos platicando toda la tarde con mi abuela y en la noche que nos vamos a la feria, que se pone cada año atrayendo a un chorro de banda de todo guerrero, con grupos en vivo (pero o son de banda o son jesse & joy, aunque recuerdo que una vez estuvo la maldita y hubo conmoción), muchas chelas, y canicas y dardos y mil de esos juegos donde siempre dan porquerías. Pero ya nada más nos juimos César, Hugo y yo. Los demás murieron. Decidí que me merecía comer un chorro de porquerías y alivianarnos con una micheladita. Ahí en una barra nos echamos a beber mientras analizábamos a toda la bandita, estábamos justo afuera de la zona de antros y toda la bandita súper arregladita. Es como el place to be seen en Chilpancingo. Me da mucha risa. Pero he empezado a cambiar mi percepción de lo que hace apenas unos años era no más que un pueblecito pitero. A fin de cuentas, la luna es la misma en todos lados.
Hasta que ya no pude más con el dolor de cabeza. Y ahora es peor porque por algún motivo con algunos gatos se me empiezan a joder los ojos de un modo terrible, y silvestre está aquí conmigo. Lo adoro, pero me jode los ojos. Así que me voy derechito a la cama, a jetear, mañana me tengo que levantar a nadar y además estamos todos mentalizándonos pa la súper batalla que nos espera para la cena del 31.
Por cierto, a todos mis lectores les deseo que terminen chido su año para que lo empiecen igual.
Feliz 2008!!!
2 comentarios:
Olvida la luna, jaja más bien el chupe es el mismo en todos lados.
me gustan muxo tus entradas ;)
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