No sé cómo nombrar a esta entrada. Tengo mil y un cosas por decir. El facebook robó toda mi atención por unos días, y blogger me castigó: Por alguna extraña razón, mi contador de visitas está en cero. Quizá me lo merezco. Pero no sólo invité tragos y jugué Texas Hold'em todo el día. Fueron, por lo general, buenos días, con buenas cosas por hacer. La tranquilidad volvió y la ansiedad se fue de mi.
Ahí vamos con el Alemán. Y por ahora sólo tengo una idea en la cabeza. Largarme. Han sido muchos meses de inestabilidad. Deseo volver a tener pasión por todo. A veces flaqueo. Pero me harté de mi misma. Caminando hacia atrás. Y deteniéndome casi todo el tiempo a mirar. A tratar de querer y acostumbrarme al estanque en el que estaba metida. No creo estar aún del otro lado. Me extraño. Pero ahora empiezo a ver las cosas de otro color. Quisiera que todo fuera tan fácil como pararme y volver a andar. Apenas hace unos días me dí cuenta de que tengo 23 años. Y no sé si sean muchos o pocos. El problema es que de los 22 a los 23 mi vida fue totalmente plana. Perdí la pasión. Me perdí a mi misma. Estoy muy arrepentida de muchas cosas. Me acostumbré a las peores cosas. A una vida rutinaria y fácil. Pero ahora me estoy agarrando de las personas que han estado conmigo desde hace mucho tiempo y me estoy dando cuenta de muchas cosas. Tuve que dejar algunas en el camino. Pero igual les agradezco. Necesito desesperadamente volver a mí. Pero ya, por ahora quiero dejar eso. Por ahora y para siempre.
Igual que los últimos años, tuve mi cena navideña en el mercadito con mis amigos. Tenía mucho tiempo de no ver a Mao y adoro que todo siga igual. Muchas risas. Es súper cómodo estar en una mesa donde todos hablan re juerte, como yo. Un año más. Una cena más. Una buena oportunidad de valorar. Los amo. Agradezco que estén conmigo.
Hoy me enteré de que mi familia programó un intercambio. Por cierto, pregunta al aire, ¿Qué pasa con el intercambio del red fly?. Lo que me obliga a ir a comprar un regalo. Quizá dos o tres o varios. Y a favor de mi economía he evitado a toda costa entrar a una tienda. A cualquiera. Liquidé otra tarjeta esta semana y así quiero continuar. Además esta época es la peor para entrar a una tienda. Es como una obligación (para una enfermita como yo) "gozar de todos los beneficios" que ofrecen estos días. Pero algo me anima de ir este año a Chilpancingo. Hay algo bueno para mi en irme unos días. Sé de antemano que estar allá me va a dar algo bueno. No sé porque. Pero me alegra mucho ir.
Navidad. Hoy alguien me enseñó que se puede ser feliz de verdad en Navidad y además cantar y bailar con todo el gusto del mundo un horrible villancico. Lo extraño es que es la única persona en que yo haya visto así de feliz por la Navidad. Y no sé como decirlo, no sé sí le faltaba algo, o le sobraba. Bueno, le sobraba alegría. Le faltaba una mano. No sé sí el esté un paso adelante o atrás. Y no pude evitar preguntarme, ¿En qué momento se cruza esa línea? Porque es una línea muy fina y cualquiera de nosotros podríamos estar de ese lado. Y Adrian me preguntó ¿Qué sí tú estuvieras de ese lado y te vieran?. A mí lo maravilloso de ese lado es que ya nada importa. Bueno, no se sí nada. Pero las cosas que normalmente importan, dejan de importar. Las cosas absurdas dejan de importar y simplemente se es. Yo creo. Él bailando y cantando, era. Totalmente.
Pero ahora lo puedo analizar un poco mejor. Él está frente a un aparador, cantando y bailando. ¿Cuál sería la diferencia, sí yo, con una tarjeta de crédito vacía, me parara frente a un aparador donde estuvieran todas las cosas que quiero? Seguro, seguro, estaría cantando y bailando. Es ahí donde me doy cuenta que la línea en verdad es bastante borrosa, y casi inexistente.
Bueno. Lo que me gusta de la Navidad es que justo una semana después empieza un año nuevo. Con mil promesas e ilusiones. En general este no fue un buen año para mí. Bueno, empezó genial y acabo así. Tengo muchas cosas por hacer. Renovarme o morir, di-ce... Este año es el primero en el que he preparado una listita con esas doce cosas que uno quiere o necesita. Estoy volviendo a ser optimista, y el hecho de saber que algo empieza me anima otra vez. Otra vez a las andadas. Uvas. Me encantan las uvas. Han estado saliendo muchas cosas de mí que no recordaba. Estoy con grandes expectativas para lo que viene. Quiero lograrlo todo. He estado tranquila. Tengo una nueva canción favorita que evidentemente estoy escuchando ahora repetidamente. Y he dejado de autocastigarme y de autoboicotearme. Han vuelto algunas cosas que había olvidado. Hoy suspiré por ver tan limpio insurgentes. Esa soy yo. Y estoy feliz. Y espero estar completamente de vuelta.
1 comentarios:
Yeahhhhhhh que buena entrada chicuela, simplemente me encantó. Debo confesar que suspiré un poco cuando vi la longitud de la entrada porque acabo de llegar al trabajo y no tengo mucho tiempo, pero no me arrepiento en lo más mínimo de haberla leído pausadamente. Me da mucho gusto que estés de regreso, ya no más problemas existenciales, bueno, tal vez esos siempre sigan ahí, pero al menos regresará la chica gritona y enamorada de la vida que conocí hace ya muchos años...
Publicar un comentario en la entrada